SEPULCROS BLANQUEADOS

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Fue el sábado. En Irak, una célula terrorista yihadista explotó una granada en un campo de juego donde había docenas de niños y de adultos. Setenta y un muertos. Muchos niños. Pasé todo el fin de semana buscando la noticia, la huella del dolor y compasión en la prensa escrita que despachó el hecho con menos espacio que el dedicado al deporte de la petanca. En los telediarios el suceso pasó en un “breve” más corto que el tiempo dedicado al postureo de nuestros famosos El sábado ¡santo! En un pueblo de Pakistán, en un parque frecuentado por niños, un terrorista se inmoló dejando 65 muertos. Ningún rey, presidente, ministro o autoridad firmó un manifiesto, dedicó un comentario o movió un músculo. Los muertos “no eran de los nuestros”.
Solo el papa Francisco se quejó airado de los que ganan con el dolor ajeno, los que venden las armas que traen el afán de venganza en su gatillo, los mercaderes que ganan con la miseria. Esos hipócritas, sepulcros blanqueados. Claro que también Francisco pidió a su iglesia que en cada parroquia acogieran a un refugiado, a lo que la jerarquía eclesiástica española respondió con un sonoro silencio. 
Por cierto, “El País” informa de que “la Iglesia atraviesa su propio calvario judicial en Galicia: cuatro causas abiertas suman 17 imputados por supuestos delitos de estafa, fraude fiscal, blanqueo, detención ilegal, adopciones irregulares, abusos sexuales o corrupción de menores”. 
Cierto que también se debe al papa Francisco la apertura de los archivos vaticanos sobre la dictadura argentina, algo impensable aquí que también padecimos un golpe militar. Y tenemos, a golpe de calendario, la actualidad política: un gobierno “en rebeldía”(se hizo el sordo ante cincuenta peticiones de comparecencia) que con Mariano al frente se niega a informar al Parlamento. Es el viejo chiste (“Correos españoles”) reconvertido en “a correr y que os den”. Mientras, sus señorías ampliaron su dulce descanso –sus vacaciones pagadas– hasta tres semanas. 
Pero la política bulle y en vísperas del 31-M, los más optimistas quieren ver una salida por izquierda a este largo puente, mientras los pesimistas ya hablan de encargar sus viajes vacacionales para “después de las elecciones”. En el PP, dice la prensa de trincheras, se mueve “su ala derecha” que duda entre formar su propio partido, esperar a la caída y muerte (política, claro) de Mariano en el próximo congreso o impulsar desde dentro una nueva organización sobre los restos del pájaro de cuentas que ahora es la gaviota. A la cabeza sitúan a Mayor Oreja. ¡Socorro!

SEPULCROS BLANQUEADOS