EL VECINO

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La convocatoria de elecciones anticipadas en Grecia ante la incapacidad del actual parlamento para designar al Jefe del Estado, ha sido recibida por los diferentes gobiernos europeos con mucha preocupación. Las encuestas que se manejan en aquel país, parecen darle la mayoría al partido de ultraizquierda Syriza. Esta formación política ya ha manifestado su negativa a pagar la deuda pública del país y a volver a las conocidas recetas del despilfarro. Ello  ha motivado la inmediata reacción de la Comisión Europea que ha cerrado el grifo de un nuevo rescate. Las declaraciones del ministro de económica griego, quien quiso transmitir tranquilidad, informando que  hasta el mes de marzo del año entrante estaba garantizada la liquidez del país, ha provocado el efecto contrario. A Grecia la está soportando y manteniendo viva la Unión Europea a cambio de la exigencia de unas duras pero necesarias políticas de ajuste presupuestario. Aún así, el miedo a una victoria ultraizquierdista ha provocado que el último día del año la prima de riesgo griega se situase ligeramente por encima de los 900 puntos, mientras la española redondeaba los 100 puntos. Esto significa que a un griego le cuesta nueve veces más que a un español la financiación de un servicio público cualquiera. Con la más que previsible victoria de los podemos griegos, la situación ya de por si grave, sin duda alguna empeorará. Grecia se acerca a la expulsión de la Unión Europea a una velocidad suicida y se quedará sola para poder financiar sus servicios públicos a partir del mes de abril. Obviamente a quien estás amenazando con no pagarle lo que le debes, no te va a prestar nada más; y el tercero que no ha probado todavía tu medicina, te lo prestará a unos intereses todavía mayores. Esto es lo que se denomina “la confianza que los demás tienen depositada en ti”, o lo que es lo mismo “prima de riesgo”. El populismo facilón de los diferentes “podemos europeos” lo veremos en práctica a partir del mes de febrero en Atenas. Su posible acceso al gobierno los situará ante la responsabilidad de dirigir a un Estado; que es algo mucho más difícil que acudir a los platós de televisión para poner a caldo a todo el mundo. Auguro que el drama griego del año 2015 minará el ascenso electoral de Pablo Iglesias en España. Tiempo al tiempo.

 

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