Hipocresía de Europa

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ada época del año tiene su característica diferencial: Otoño es el inicio del cole, Invierno el turrón, Primavera las flores y el Verano las vacaciones y en los últimos años también los episodios de rescate de migrantes africanos en el Mediterráneo. Vuelve, en cada verano, a surgir culpables de mafias, de la nueva venta de esclavos, sospechas de connivencia con rescatadores (si es así, investíguese) y demás, ciertos interés económicos cuando de lo que se trata es de una estafa en toda regla. 
Los que emigran pagan unas fortunas por la promesa de que los harán llegar a Europa. Los engañan, porque no los obligan; les cobran. No sé si con Visa, en efectivo o en especies, que de todo habrá. Una estafa. Y cada verano lo mismo.
 El año pasado fue la aventura del “Aquarius”, este año del “Open Arms” y el que viene a saber, porque lo habrá, ya que es imposible que disminuya el flujo de africanos que quieren venir a Europa a, simplemente, ejercer su derecho a vivir en mejores condiciones. Igual que han hecho antes otros pueblos. Y los nuestros lo hicieron. Cierto, mas organizados y no jugándose la vida de la misma manera.
Si buscan en las hemerotecas, verán que, con algún protagonista y cambio de discurso distinto, todo se repite. Como ocurre con el de nuestra Vicepresidenta, que ahora dice que estos barcos que recogen a personas pasando apuros en el mar, no tienen autorización para ello. Ayyy el derecho marítimo (a lo mejor se lo aprobaron). Puede suceder que sí ella tiene un accidente y alguien la ve, quizás no le presten auxilio por falta de permiso. Tengan cuidado sí se les presenta el caso. 
Ocurre que Europa no es valiente con el problema, porque esto no se arregla con “Salvininazos” ni “Sanchezcaprichazos”. Europa tiene una deuda enorme con África y ha de pagarla. Ha de intervenir y ayudar a África a crecer y se evitará todo esto.
 Como saben el principal mercado del diamante está en Amberes, lo que no sé es donde, la garantista y solidaria Bélgica, tiene sus minas de diamantes; aunque sí me suena aquello del Congo Belga. Somos unos hipócritas. Algunos más que otros.

Hipocresía de Europa