CON TODA DIGNIDAD

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Así se fue entre el fervor ciudadano que tiene muy claro a la hora de distinguir la paja del grano.
Aun recuerdo una tarde en León, cuando Suárez hizo una parada en su viaje a O Grove donde veraneaba. En  la puerta del Parador le esperábamos con el gobernador, alcalde, algun representante de la UCD leonesa, otras autoridades y los directores de los medios de comunicación. Recuerdo que compartimos en un salón, frente a unas botellas de agua mineral y unos cuantos paquetes de “Ducados” algo más de hora y media.
Recuerdo, también, que le pregunté por el coste político de la aun reciente legalización del Partido Comunista y su respuesta, sonrisa incluida: “era necesaria  la prueba del algodón en nuesro camino a la democracia”. Pero, añadió,dejó algunos “borrones” entre los mios…
Suárez, conviene recordarlo, tuvo enfrente a los mismos demonios con que hoy nos encontramos: un sector cavernario de la iglesia, parte  del ejército,algunos  medios de comunicación,  los intelectuales del “que error, tremendo error” o los puristas que buceraon en su pasado dispuestos a abrazar a otros grupúsculos de claro tinte fascistoide…
Suárez, conviene recordarlo, tuvo que enfrentarse con la gran crisis económica del año 79, unas arcas vacías y el escepticismo, cuando no la preocupación, de la Europa democrática.
Y tenia, como bien lo explicó, que seguir dando luz mientras arreglaba los cables y enchufes; dando agua a la vez que reparaba la tubería y conseguir que todos viviéramos bajo el mismo techo, que se estaba arreglando a toda prisa.
Y hay cosas que no se recuerdan o se dicen poco y que un servidor conoce en primera persona: Suárez fue quien equiparó a los que lucharon en ambos bandos en la guerra incivil, concediendo la misma pensión a los vencidos y sus familiares que a los que ampararon con las armas el golpe de Estado. Se decretó una amnistía para los presos políticos y se inició una apertura donde antes había censura.
En los primeros  cien días de gobierno firmó un ciento de leyes que devolvía los ciudadanos su dignidad. Y no fue fácil pues, por ejemplo, el PSOE pedía un cordón “sanitario” de cinco años antes de dar carta blanca al Partido Comunista y de “los otros” que les voy a contar. Suarez, cuando dimitió, contaba con el 4% de aceptación popular ¡el doble que hoy Rajoy!
Treinta y cinco años después, es un ejemplo de dignidad ante la indignidad que nos rodea.

CON TODA DIGNIDAD