BELÉN, SÍ VIENE...

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Estaba cantado: allí estaré. Sábado, 19, Teatro Jofre. Ana Belén o la ideología de la coherencia; demostración palpable de que, en el país de María Santísima, se puede hacer carrera, carrerón, sin renunciar un ápice a la autoexigencia y al talento. La que corría el riesgo aciago de convertirse en variante del Caso Dúrcal o Caso Marisol, se dedicó- tras aquella salida con “Zampo y yo” de Luis Lucia, año 65-, al teatro clásico y al esfuerzo cotidiano, al margen del couché zangolotino, lejos de la alharaca y la pamema. Vive dios que hubiera dado algo por verla, año 67, en “El Rey Lear”- dirección, Narros-, haciendo de Cordelia, ella misma (pero con final feliz…)

Afortunado uno que la ha visto transustanciarse en las protagonistas de “Sabor a Miel” de Shelagh Delanney (1971) y la “Antígona” de Anouilh, año 75 (dirigida por Miguel Narros - ¿quién si no…?-, en ambas ocasiones); no hace tanto, en la “ Fedra” de Juan Mayorga, de la mano de José Carlos Plaza… Ana Belén, eterna; no parece cambiar, como la C. de Alcalá… Su fragilidad de acero se sigue agigantando al aparecer sobre escenario y tomar la palabra, en una ceremonia que deja el aire temblando de silencios en clave de espejismo o sortilegio; un viaje al misterio del Arte, que convierte a su oficiante en mensajero de las realidades invisibles.

El Cine, sospecho, no le ha hecho justicia suficiente; a lo mejor es porque no me conformo con verla y escucharla que no sea en carne y hueso.

Me gusta cuando canta, aunque, hasta mañana mismo, no habré asistido a un recital suyo… Su caleidoscópico repertorio, que incluye a N. Guillén, a Brecht, a Lorca, la “Canción Babilónica” o “Derroche”, supone una fuente inagotable de placer ante la entrega sin distingos y el trabajo bien hecho.

Mª del Pilar Cuesta (siempre arriba y arriba) y su impecable trayectoria nos llenan de esperanza, símbolo del triunfo de la determinación sobre la mediocridad circundante, coartada, tantas veces, de inmóvil conformismo.

Yo de ustedes, si no lo han hecho ya, pasaría por taquilla. Aún puede quedar alguna entrada.

 

 

BELÉN, SÍ VIENE...