ELECTRICIDAD

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Alumbré con una linterna el cuadro de la electricidad y no vi nada. Por el teléfono una señorita me marcaba los pasos.

–Es una que está separada de las demás.

–Pero mire yo no soy electricista, ¿no puede ser más precisa?

–Bueno, mire, tiene que ir a cambiarle los amperios un electricista.

–Pero esa petición ya se la hice el mes pasado.

–Seguramente fue y no había nadie en casa.

–Seguramente, señorita, no vino.

–No tiene la obligación de llamarle. Una empresa privada no tiene la obligación de avisarle.

–Yo soy cliente suyo, ¿cómo no tiene la obligación de llamarme?, ¿cómo puede entrar en mi casa si no me llama?

–El BOE así lo indica.

–Mi vida, señorita, no depende del BOE, es algo que no leo todos los días.

–Bueno, mire, a los problemas soluciones.

–Eso suena bien, pero la solución ya se la di yo en noviembre de 2010.

–Se despistaría usted.

–Uno solo se puede despistar de lo que sabe, pero de lo que no sabe no.

–Es que nosotros trabajamos con compañías privadas. (Una compañía privada que trabaja con privados privadamente: laberinto. Inactividad. Fantasía. Ágil juego de cintura. Intuir que tiene que venir. Mi problema. Mi dinero, mi despiste. Yo el tonto, ella la lista).

Dame un recibo de electricidad y te diré quién no eres. Valle llamando a valle.

–Señorita, le repito que quiero bajar la potencia. Llevo en esto un año.

Mi cabreo no sale en el BOE. En el catecismo también sale “No matarás” o “No codiciarás los bienes ajenos”. El mundo está lleno de pecadores que salen en ese nuevo catecismo que es el Boletín Oficial del Estado. Las empresas son privadas cuando las protege San Beneficio y públicas cuando las señala Santa Pérdida. Seguiremos privatizando los beneficios.

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