Dos años tirados a la basura e imposibles de reciclar

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PUES ya va para dos años, se cumplen el miércoles, que Carlos Negreira ganó las elecciones y va ya también casi para dos años que Xulio Ferreiro, el Varoufakis de A Gaiteira, es el alcalde de A Coruña. ¡Y vaya par de años! ¡Vaya ruina, Dios mío! No queda nada de aquel día en el que los concejales del PSOE le dedicaron un aplauso. Ahora no se ponen la zancadilla por los pasillos del palacio municipal porque están bien educados, pero ganas no les faltan a los socialistas. A los socialistas y un buen puñado más de coruñeses, que también mantienen las formas, pero que se sienten superdrepimidos a la vista de que la ciudad lleva veinticuatro meses paralizada. El alcalde lo ha perdido todo, hasta la confianza que los sociatas y los bloqueiros le otorgaron, y se ha olvidado de sus promesas electorales y sus 25 medidas urgentes. Mejor dicho, no se ha olvidado, ha preferido no cumplirlas, puesto que hacerlo le obligaría a trabajar y ni él ni ningún miembro de la Marea, nasía pa’ganá, ha nacido para trabajar, al menos en beneficio de A Coruña. Los hechos lo demuestran. FOTO: xulio ferreiro blande el bastón de mando como si fuese una lanza | aec

Dos años tirados a la basura e imposibles de reciclar