Las razones del fracaso continuo

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Pep Guardiola, independentista catalán que en la intimidad familiar se hace llamar José, como si fuese un nacionalista español, es un tipo que impresiona. Impresiona por su aparato excretor, ya que, al parecer, orina colonia; impresiona por el buen fútbol que practican sus equipos, e impresiona por las tonterías que dice. La última la ha lanzado en formato audiovisual, a través de un vídeo para Ómnium Cultural, la ONG que presidía uno de los Jordis, el apellidado Cuixart, cuyos miembros salieron a la calle el 1-O para ayudar a los ancianitos a cruzar las calles, pero que, según el aparato policial español, se dedicaron a protagonizar actos violentos. “Pedimos a las instituciones que paren con su represión ideológica”, reclama el entrenador del Manchester City. Como durante las charlas que da a los jugadores en el vestuario diga parvadas de ese calibre, ya parece más fácil entender por qué fracasa una temporada tras otra en la Champions.

Las razones del fracaso continuo