Reconocimiento facial

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El gobierno chino tiene instaladas millones de cámaras en la ciudad de Pekín, el propósito es tener mejor controlada a su numerosísima población, a través del reconocimiento facial. Aunque a nosotros todos los chinos nos parecen iguales, supongo que como nosotros a ellos, en realidad no lo son, cada uno tiene su careto, tan revelador como cualquiera de los nuestros. Se acabó eso de poner “cara de póker”, las autoridades chinas no lo van a permitir, las cámaras reconocerán perfectamente a quienes pretendan pasar inadvertidos, síntoma inequívoco de culpabilidad.
Aunque los malos pongan cara de buenecitos, siempre habrá un comisario político del partido comunista dispuesto a desenmascararle. Cabría la opción de poner cara de tonto, pero solo serviría para pasar de la lista de sospechosos habituales a la de taraditos. En todo caso, no hay duda de que la medida es muy propia de los regímenes comunistas, siempre velando por la felicidad de sus súbditos. Si las cámaras detectan a un tipo mal encarado, se tomaran las medidas adecuadas para reeducarlo; aunque también cabe la posibilidad de hacerlo desaparecer, evitando así que contagie con su cara de mala leche a los demás.
Las nuevas tecnologías al servicio del bien y la verdad socialista, bien es verdad que con ellas al bueno de Carrillo no le hubiera servido de nada su famosa peluca. Y menos mal que Anna Gabriel se fue a Suiza, con su nueva apariencia de chica formalita, pues si se va a China la detectan en seguida. A los chinos no se les escapa nada ni nadie, eso de que te han engañado como a un chino ha pasado a la historia. En España no estamos tan avanzados, como mucho tenemos cámaras de seguridad o de tráfico, siempre dentro de un marco legal que trata de garantizar la privacidad y los derechos de los ciudadanos. 
Supongo que si llegaran al poder partidos como Podemos, las mareas o la CUP, con permiso del partido socialista y la colaboración del casi extinto partido comunista de España, podríamos llegar a implantar el control facial igual que los chinos, pero mejorado. Sobre todo para detectar la cara de fascistas que todavía llevan algunos impunemente por las calles, afrentando entre otras a la famosa ley de memoria histórica. 
También podría servir de mucho a los nacionalistas, para detectar a los menos fervorosos o disidentes. En un país como el nuestro, mucho más pequeño que china, nadie quedaría impune, homófobos, machistas y demás calaña serían detectados inmediatamente y puestos a disposición de alguna checa estalinista, cuya existencia hoy algunos añoran. En fin que las posibilidades son inmensas, si Stalin lo hubiera sabido, sus purgan y matanzas habrían sido todavía más eficaces.

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