Mala zorra y puta coja

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Amediados de julio, el Tribunal Supremo condenaba a un año de cárcel a una joven por difundir mensajes en los que ensalzaba a la banda terrorista ETA y se reía de sus víctimas Irene Villa y Miguel Ángel Blanco –hay perlas parecidas de un concejal de Cangas–. La libertad de expresión, dice el Supremo, no puede ofrecer cobijo a expresiones que encierran un injustificable desprecio y humillación hacia las víctimas y mensajes como “Viva ETA” o “La lucha es el único camino” son enaltecimiento del terrorismo.
Días después, la Audiencia Nacional absolvía al líder de Def con Dos, César Montaña, que llevó a su cuenta de twitter expresiones que parecen ofensivas para las mismas víctimas de la banda terrorista. La Audiencia considera que los tuits del cantante no encajan en apología del terrorismo, ni provocan el discurso del odio.
La guinda la puso el Juzgado de Instrucción de Pontevedra que archivó las diligencias abiertas por los insultos vertidos en Facebook por el concejal de igualdad de Moraña contra la presidenta de la Diputación. La jueza argumenta que insultos como “mala zorra, “, “sinvergüenza”, “menuda furcia” e “hija de puta” son términos que suponen un lenguaje soez, pero no son expresiones gravemente ofensivas y han sido vertidas en el ejercicio del derecho a la libertad de expresión”.
Con todo esto, confieso mi desconcierto y no sé donde encajar el chat de Ángela Rodríguez que, siendo secretaria de Igualdad de Podemos, se refirió Carmen Santos como “puta coja” en alusión a la discapacidad física de la secretaria general de la formación morada en Galicia. Al margen de los Tribunales, “el juzgado popular” sentencia que nadie tiene licencia para ofender a los discapacitados y la diputada Rodríguez, abanderada de la nueva política, utiliza viejos y repugnantes insultos contra una colega que le resulta incómoda.
Que la justicia ponga un poco de orden en este “bosque animado virtual” de las redes, sobre todo twitter. El humor negro y la ironía no pueden consistir en decir barbaridades que, pasadas por el tamiz de algunos tribunales, son expresiones de carácter pacífico que nada tienen que ver con el discurso del odio.
En fin, este es el nivel de algunos políticos y de otros ejemplares del suelo patrio. Decía un internauta que desde que existe twitter, muchos personajillos vierten toda su bazofia en la red y las puertas de los wáteres de los establecimientos están más limpias Algo hemos ganado.

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