UNA RÍA ESQUILMADA

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No existen datos concretos, pero las estimaciones de las cofradías de pescadores y mariscadores que faenan en la ría de Ferrol son harto elocuentes teniendo en cuenta que la actividad furtiva mueve entre un 50 y un 100 por cien más de lo que genera la explotación legal y el obligado paso por lonja y los pertinentes controles sanitarios. Se queda pequeño, casi insignifante, el volumen del marisco decomisado en los últimos meses en la zona cuando se tiene en cuenta que el fruto del control arroja la cifra de 1,3 toneladas y que las capturas ilegales pueden llegar a alcanzar los 900 kilogramos solo de almeja por día. Las cifras, y no las apreciaciones, indican que es necesario mejorar el control y la persecución de los furtivos. Para muchos de ellos, sin embargo, la extracción se ha convertido en la única alternativa a difíciles situaciones familiares.

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