EL MISMO PERCAL

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Cuando hablé el 28 de julio acerca del accidente ferroviario de Santiago (Gacetilla titulada “Factor humano”), intuí como responsables del accidente al maquinista, técnicos, la orografía gallega sobre la que discurre el tren de alta velocidad –que condicionó su trazado y coste– y los políticos.
Conociendo el percal, me basé en el sentido común y la experiencia. Por desgracia, en este país abundan casos similares.
No hay que remontarse muy lejos. En efecto, este accidente tiene una gran semejanza con al lamentable caso de Spanair, o el del Yak 42, en el que murieron 62 soldados españoles en Turquía en 2003 y que, el 5 de agosto, al fin llegó a Estrasburgo, con el criterio de la defensa de que “se expuso a los militares a un riesgo conocido”. Tengo el pálpito de que, en el accidente de Santiago, Renfe, Adif, y los políticos ¿deberían sospechar el riesgo? Los pasajeros lo ignoraban. También lo pagaron muy caro.

 

EL MISMO PERCAL