Venezuela, situación límite

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La política tiene una componente inevitable de teatro. A veces es cómico, otras dramático. Todo lo que estos días se relaciona con Venezuela entra dentro de este segundo registro. Es un drama. La situación de emergencia social que cursa en forma de penurias de todo tipo: desde desabastecimiento de productos alimenticios básicos a carencias de fármacos. Por no hablar de la violencia que asola el país. Aunque el Gobierno Maduro oculta las estadísticas de homicidios, se sabe que más de 25.000 personas fueron asesinadas en 2014. Muertes casi todas relacionadas con robos o intentos de robo. A la inhóspita situación social contribuye la desastrosa gestión económica del Ejecutivo. Es un lugar común recordar que Venezuela tiene una de las mayores reservas de petróleo del mundo, amén de ingentes depósitos de minerales y otras materias primas, pero el país está al borde del colapso económico. Si económicamente la situación parece insostenible, también lo es la tensión política que amenaza la estabilidad de la República.
El país está dividido. La oposición tiene mayoría en el Parlamento, pero el Gobierno utiliza los resortes del Estado para torpedear las iniciativas encaminadas a controlar sus actuaciones. El enfrentamiento más sonado gira alrededor del referéndum revocatorio. Un procedimiento implantado en tiempos de Hugo Chávez como instrumento legal para, en caso de disconformidad grave con la gestión presidencial, poder destituir al inquilino del palacio de Miraflores sin tener que aguardar a la convocatoria de nuevas elecciones. 
En su día Chávez presentó esta ley como una conquista del “poder popular”. El devenir de los acontecimientos ha dado pie a la paradoja de que es la oposición la que quiere utilizar este instrumento legal para deshacerse de Maduro. Un presidente que se resiste a convocar el referéndum y contraprograma declarando el estado de sitio para hacer frente a la amenaza fantasma de un supuesto complot internacional para invadir Venezuela y acabar con el chavismo. Complot que solo está en su cabeza. Esta es la Venezuela que se ha encontrado el esforzado Albert Rivera.

Venezuela, situación límite