EINSTEIN TENÍA RAZÓN

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Se ha tardado cien años, pero al final se ha demostrado la existencia de las ondas gravitacionales. En 1915, Albert Einstein postulaba su famosa Teoría de la Relatividad General, que junto con la Mecánica Cuántica pueden explicar con precisión todos los fenómenos físicos que ocurrieron, ocurren y ocurrirán en el Universo. Desde entonces, los esfuerzos de los científicos se han centrado en demostrar la veracidad de la teoría del genial físico, algunos con más éxito que otros. Uno de los fenómenos que más ha costado demostrar son las hoy famosas ondas gravitacionales. Desde el pasado mes de enero se rumoreaba sobre la posibilidad de que el experimento LIGO en Estados Unidos había sido capaz de detectar estas variaciones en la deformación del espacio-tiempo. Ahora han hecho oficiales los resultados y al entusiasmo de todos los físicos teóricos del mundo se une también una especie de orgullo mundial. Sí, somos insignificantes comparados con la inmensidad del universo. Pero una vez más hemos logrado aportar un poco de luz a los entresijos que rigen la realidad. Y esto se ha convertido en un tema de interés que ha saltado del campo de los expertos para llenar titulares y páginas de los medios tradicionales. No ocurría nada similar desde el descubrimiento del bosón de Higgs en el 2012. Otro oscuro descubrimiento científico que pocos podrían explicar en detalle pero que también se convirtió en trending topic. Cada vez hay un mayor interés por los temas científicos en todo el mundo, y España no es una excepción. Sin embargo no siempre resulta fácil traspasar la barrera que supone transmitir unos conocimientos que muchas veces nos sobrepasan y no logramos entenderlos en profundidad. Tampoco ayuda muchas veces que estos descubrimientos no tienen ni siquiera una aplicación directa. Por mucho que la ciencia básica sea un motor fundamental, lo cierto es que en nuestras vidas cotidianas poco va a cambiar el hecho de que se hayan descubierto las ondas gravitacionales. Pero el caso es que en esta ocasión se ha sabido generar la expectativa suficiente para un anuncio que puede convertirse en la noticia científica del año o incluso del siglo. Y eso sin que muchos de nosotros podamos comprender muy bien qué es el espacio-tiempo. Pero da igual, celebramos que uno de los misterios del universo ha sido desvelado. Aunque nos haya costado cien años lograrlo.
 

EINSTEIN TENÍA RAZÓN