Gasolina estratosférica

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Creen los periódicos que el Gobierno se ha embarcado en una suerte de cruzada para descubrir por qué los márgenes de distribución de los carburantes en España son de los más altos de Europa y provocan que sus precios antes de impuestos sean también de los más altos del Viejo Continente. Pero la paradoja del asunto es que una de sus propias decisiones, la de subir el tipo general del IVA del 18% al 21%, ha contribuido de forma decisiva a que el precio que pagan los consumidores por el combustible haya alcanzado estas semanas un nuevo récord. Tras la revisión de la fiscalidad, el litro de gasolina sin plomo ha alcanzado los 1,512 euros por litro, un 0,6% más que hace poco tiempo; y el del gasóleo, los 1,422 euros por litro, un 1,6% más caro de lo que se vendía recientemente.

En lo que va de año, la primera se ha encarecido un 12% y el segundo, un 8,1%. Con los nuevos precios, llenar un depósito medio de 55 litros de gasolina cuesta ahora 84 euros, 9 más que hace un año, y el de gasóleo, 80 euros, diez más que hace doce meses. Lo curioso e inexplicable es que, pese a este encarecimiento, los españoles siguen estando entre los ciudadanos europeos que menos pagan por el combustible.

El precio medio de la gasolina en la Unión Europea es de 1,693 euros y el del gasóleo, de 1,536 euros. Países como Portugal, Grecia o Irlanda, cuyas economías atraviesan por serias dificultades y cuyos ciudadanos han visto sensiblemente mermado su poder adquisitivo, pagan más por los carburantes que España, dado que la fiscalidad que aplican es más alta. Como ha dicho recientemente el ministro de Industria, José Manuel Soria, el Ejecutivo considera “inasumible” el incremento de los precios que se está produciendo antes de la aplicación de la fiscalidad.

Si en España el precio antes de impuestos de la gasolina y del gasóleo es de 0,795 euros el litro y de 0,826 euros el litro, respectivamente, en la Unión se sitúa en 0,776 euros para el caso de la gasolina y en 0,804 en el del gasóleo. No hay nada que no se aguante, pero la subida que comentamos va a aumentar la inflación, lo que repercutirá en la capacidad adquisitiva del ciudadano, y va a descender el consumo de carburantes.

Además, la gasolina subirá en 2013 por el fin de las exenciones fiscales a los biocarburantes. Parece ser que los países del G-7 van a pedir a la Agencia Internacional de la Energía que libere barriles de reservas estratégicas para hacer bajar el precio. Italia y Alemania se oponen.Hay que esperar a ver que sucede.

 

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