La profecía de Peret se cumplió en Lugo

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Si a Peret en vez de darle por la rumba catalana, le hubiese dado por las polonesas, ahora mismo estaría más santificado que Juan Pablo II, polaco, de la Polonia de verdad, no de la española. Su clarividencia lo hubiese elevado a los altares. Triunfó con aquello de que “no estaba muerto, que estaba de parranda”, una profecía que se acaba de cumplir en Lugo. Una mujer avisó a la Policía y a los Bomberos porque del piso de al lado salía un olor nauseabundo y llevaba varios días sin ver a su vecinos. Los equipos de emergencias llegaron a la carrera, pero el cheire se debía a una bolsa de patatas que estaban podres y el vecino estaba... de vacaciones.

La profecía de Peret se cumplió en Lugo