Astillero 4.0 y dique seco

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Los buenos empresarios y directivos -no hay muchos- siempre han tenido claro qué para afrontar un mercado extremadamente competitivo, la inversión en investigación y tecnología son claves.

Los cada vez más sofisticados buques militares o mercantes: gaseros, portacontenedores de gran porte, cruceros turísticos se siguen construyendo en países del primer mundo; Alemania, Francia, Italia, EE.UU., Finlandia, Japón o Corea del Sur. Con una renta per cápita mayor que la nuestra, su competitividad no está en bajos salarios y sí en la tecnología e instalaciones de última generación que permiten construcciones de   calidad y diseño en menos tiempo, lo que repercute en su coste final.

Esto ha sido la clave en todos los tiempos; a mediados del siglo XVIII el nacimiento de nuestros astilleros requirió un extraordinario esfuerzo económico de la Corona, no sólo para construir las instalaciones, sino también para incorporar los recursos humanos y técnicos más avanzados en aquellos momentos.

 El ilustrado Jorge Juan y Santalicia copió en Londres -la investigación nunca se nos dio bien- y reclutó unos doscientos técnicos, que escribieron una de las páginas más brillantes de la construcción naval en la ciudad, destacando los conocidos “doce apóstoles” o los buques de línea los “meregildos” o serie Santa Ana.

Ya en el siglo XX, la Ley de escuadra Maura – Ferrándiz, da un gran paso: la Sociedad Española de Construcción Naval “la constructora”, que necesita innovación y tecnología, aportada una vez más, por las inglesas Armstrong y Vickers.

En aquellos tiempos la inversión prevista, sólo para las instalaciones de los astilleros ferrolanos, era de 11,5 millones de pesetas, le seguía la del arsenal de la Carraca, 3,20.

Posteriormente otro importante paso adelante, está vez con tecnología de EE.UU., se da con la incorporación de unidades lanzamisiles: clase Baleares, Santa María y la más recientes Álvaro de Bazán.

Estos hechos demuestran la importancia de la inversión en la innovación y tecnología punta para la entrada en beneficios y trabajo estable.

Los avances mencionados en los astilleros europeos y asiáticos son los pilares del éxito en pedidos y ganancias, “además de las correspondientes ayudas de sus respectivos gobiernos”.

Las ayudas europeas, a causa de la pandemia, dirigidas exclusivamente a sanidad, educación e “inversión tecnológica”, son una gran oportunidad para lograr las demandadas tecnologías y dique seco y no olvidemos que los responsables de los resultados de una empresa son su empresario y directivos en este caso “el Gobierno español”.  

 

Astillero 4.0 y dique seco