INSISTO, ¿DE QUÉ SE RÍEN?

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A Carlos M.S. le molestó el comentario, con mi firma, donde preguntaba qué aplaudían, o de qué se reían, los parlamentarios de la bancada popular mientras su jefe, o persona superpuesta, que aun no sabemos si M.R. (Mariano Rajoy) existe, desgranaba la lista de medidas que forman su verdadero programa electoral: subir impuestos, rebajar servicios y… silbar.

Y es que miles y miles de conciudadanos no entienden cómo se puede alegrar uno (aplaudir, reír, colaborar) de que te recorten el sueldo, congelen la pensión, suban los impuestos y reduzcan el número de funcionarios que hacen que un país funcione. ¿Es que no van al médico “del seguro”? ¿Es que sus niños no estudian en los colegios donde Espe y compañía, metió la tijera? ¿Es que no tienen un padre al que la pensión le llega a fin de mes? ¿Es que no tienen un hijo en la Universidad donde el tijeretazo es una infamia? ¿No echan de menos un guardia en su calle?

Si se tratase de gente normal entendería los problemas que afectan al ciudadano y, en el caso de que necesitaran operar con dolor no añadirían la risa o el gozo al mal ajeno

Después de reflexionar sobre el asunto en la peña llegamos a una conclusión: Mariano (M.R.) y los suyos pertenecen a otro mundo y no se mezclan con el populacho que hace cola delante del ambulatorio, aprovecha las rebajas para estirar el sueldo y, como tiene guardia propio, no echa de menos la falta de autoridad en las calles.

Si se tratase de gente normal entendería los problemas que afectan al ciudadano y, en el caso de que –como los médicos– necesitaran operar con dolor no añadirían la risa o el gozo al mal ajeno.

Tampoco se entiende cómo el personal asume como natural que M.R., al que además de ponérsele negro el pelo le debía crecer la nariz, nos dice lo contrario de lo prometido sin mover una ceja.

También cabrea al ciudadano que unas cuentas se deban al cuento “del pasado” y otras –por ejemplo el mayor contrato del AVE en el extranjero– necesite la presencia de la ministra zamorana que solo puede hablar –en cuanto a pájaros– de la gaviota. Hemos llegado a extremos tales que cuando ese bicho anida aquí abajo (Valencia, Baleares, Castilla y León, etc.) los bolsos de Vuitton están por los suelos.

Así las cosas ¿cómo coño no va a preguntarse el personal de que se ríen los populares ante un paisaje donde solo remontan el vuelo los bancos y las gaviotas ?

INSISTO, ¿DE QUÉ SE RÍEN?