No se pensó en la playa urbana

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EL asunto de las fiestas de las fiestas en Ferrol está muy estacionalizado, que se dice ahora. Los pueblos, aldeas, villas y otros espacios poblacionales copan la agenda turística, mientras la ciudad condiciona su horario al retorno de las playas. Todo da a entender que cuando los fondos europeos campaban por todo el territorio gallego a ningún mandamás ferrolano se le ocurrió eso de realizar una playa artificial en el entorno urbano. Solo la de Caranza quedó de recuerdo frustrado de la época de bonanza, pero instalada en una ría altamente contaminada y que no hay la menor intención de limpiar ni de dejar que se autorregenere. Una pena que las calles vacías sigan siendo una estampa típica de la ciudad.

No se pensó en la playa urbana