Gallardón no es el Cid

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Que Gallardón no iba a ganar las batallas que dejó sembradas tras su dimisión como Ministro de Justicia era bastante previsible. Sus extravagantes, inconsistentes y dañinas reformas de la Ley de Planta Judicial, de interrupción voluntaria del embarazo, del Registro Civil o de Tasas judiciales, terminaron afortunadamente en derrota tras derrota para el ex Ministro. La última de ellas la reciente Sentencia del Tribunal Constitucional que declara la inconstitucionalidad de las Tasas Judiciales por lo que suponían de quiebra del acceso universal a la justicia y del principio de igualdad ante la ley, al introducir filtros económicos que impedían a muchas personas físicas y jurídicas la defensa de sus derechos ante los Tribunales, algo que era esperable y que denunciaron todos los operadores jurídicos sin excepción (jueces, fiscales, abogados, procuradores, etc). Definitivamente Cid no hubo más que uno, y  por fortuna los despropósitos de Gallardón no le han sobrevivido. 
 

Gallardón no es el Cid