DORMIR DE NOCHE

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La petición de los hosteleros coruñeses de que pubs, bares y otros establecimientos puedan tener terrazas con mesas, como tienen las cafeterías, para que sus clientes puedan beber y fumar en el exterior, fue bien acogida por el gobierno municipal, que ya discute con los profesionales del sector el borrador de una nueva ordenanza.

Pero nunca llueve a gusto de todos y, ante el anuncio de sacar más mesas a la calle, algunas asociaciones de vecinos, quemadas por los desmadres del ocio nocturno, son muy críticas con la más que probable concesión a los hosteleros, porque entienden que va a perjudicar el legítimo derecho al descanso de los residentes.

Se quejan los vecinos de que si con la situación actual “ya sufrimos las aglomeraciones y los ruidos de los locales sin las terrazas, cuando estas se pongan será mucho peor”. El descanso nocturno será imposible, sentencia una vecina del Orzán que lleva muchos años luchando por su derecho a poder dormir de noche en una zona saturada de locales de copas que respetan poco el descanso de los ciudadanos.

Nada que objetar a la petición de los hosteleros, que es muy legítima y puede contribuir a reactivar sus negocios en tiempos de crisis. Pero nada que objetar tampoco a las quejas de los ciudadanos que argumentan, con razón, que el conjunto de los vecinos perjudicados pagan más impuestos que los hosteleros y, por tanto, también deben ser escuchados por el Ayuntamiento que habrá de armonizar sus intereses con los de la hostelería.

Ocurre que en esta cuestión llueve sobre mojado. Los ayuntamientos de todas las ciudades, al igual que el de A Coruña, promulgaron unas ordenanzas muy claras relativas al sector de la hostelería en lo concerniente a horarios de cierre y ruidos, que no se cumplen, ya sea por la cultura imperante de la permisividad que da lugar a esos comportamientos de “barra libre” ruidosa en un ambiente de mucha relajación o por la imposibilidad de controlar las dosis etílicas que generan tantas alegrías nocturnas.

Dicen los vecinos que les ampara la Constitución y tienen razón. Pero Constitución aparte, respetar el derecho al descanso forma parte de la convivencia cívica y convivir es una palabra de amplio significado que el alcalde Tierno, en uno de sus famosos Bandos, resumía diciendo que “significa tener respeto a la ciudad y a quienes viven en ella”. Si esto lo asumieran todos, también los practicantes del botellón, las noches coruñesas y las de otras ciudades serían más agradables.

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