SILENCIOS

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La semana pasada, la lucha de muchas mujeres para que no saliera adelante la machista y retrógrada reforma de la conocida como Ley del Aborto nos daba un respiro y una pequeña victoria ante un ya ex ministro de Justicia que se empeñaba en llevarnos a las mujeres a esos años en blanco y negro más vividos por nuestras madres y abuelas. Porque a lo que estamos acostumbradas muchas de nosotras es a decidir por nosotras y a luchar. Y otra cosa no, pero si algo ha caracterizado siempre a las mujeres es a luchar, a menudo como mecanismo de respuesta ante los ataques procedentes del machismo más recalcitrante. Está claro que ese espíritu reivindicativo lo llevamos en la sangre y nunca nos damos  por vencidas.
El problema es que hay luchas y luchas. Luchas contra la injusticia y la desigualdad y luchas basadas en otros intereses más “oscuros”.  Y, en ocasiones, asistimos a esas últimas apoyadas sobre una única versión porque en ese momento es lo que interesa, cuando quizás lo adecuado sería escuchar a ambas partes para que cada quien extrajese su propia conclusión. De lo contrario, las personas careceremos de criterio y de personalidad y caeremos en la sumisión. Y con lo  que llevamos luchado por nuestro espacio e igualdad, no podemos permitirlo. No, cada cual tiene su espacio, que no por ser más largo es diferente, y quien diga lo contrario miente. Y ya saben el dicho “se coge antes a un mentiroso que aun cojo”... Cuánta verdad.
Por eso, optar a veces por los silencios es positivo, ya que en cualquier momento puedes hablar y contar tu verdad, que no es menos importante. Y será entonces cuando se podrá valorar. Termino como empecé, destacando esas voces de lucha y haciendo hincapié en que no siempre los silencios son buenos. Y el PSdeG lo quiere demostrar con una campaña promovida por la Secretaría de Igualdade, diciendo alto y claro un “no” a la violencia de género. Así, bajo el lema “Non o mereces. Denuncia”, pretende romper esos silencios de la desigualdad.
En definitiva,  no nos olvidemos que todos somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestros silencios. Por lo tanto, potenciemos los silencios que ayudan y rompamos con los que solo favorecen el machismo.

 

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