ESAS COSAS PEQUEÑAS

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¿No les sorprenden a veces los arranques de rabia que “poseen” a algunos niños? Probablemente el término oficial en psicología sea algo así como falta de control de la frustración, pero lo cierto es que a veces dan más miedo que una película de Wes Craven. Y lo peor para el espectador es nunca estar seguro de cuál es exactamente el detonante. O sea un “qué he hecho yo para merecer esto”, que diría Almodóvar. Ahora piensen en los adultos y cómo deberíamos de afrontar nosotros, que se supone tenemos décadas de experiencia aprendiendo a controlar nuestra frustración, situaciones parecidas. Pues yo no veo la aplicación práctica aquí, qué quieren que les diga.
¿Que el camarero no me ve en cuanto me siento con mi señora en una cafetería? Pues es una conspiración al más alto nivel que hay que denunciar porque yo soy ... y eso a ellos no les gusta –póngase en la línea de puntos lo que se quiera–. ¿Que no encuentro aparcamiento en un centro colapsado por las obras y caótico en general en los primeros cinco minutos? Pues lo dejo encima de una acera y me bajo despotricando contra el mundo, que me tiene manía. A mí y solamente a mí, porque esto solo me pasa a mí. ¿Que alguien me da una mala contestación en un contexto público? Mal hecho, pero quizá lo razonable sería ser mejor persona y tratar de ignorarlo en lugar de abrir los ojos como platos y darnos golpes de pecho para demostrar que la ofensa recibida ¡solo puede lavarse con sangre!
La cuestión parece banal, pero no lo es en absoluto. En realidad, es fundamental para nuestra supervivencia como población el poder distanciarnos de nuestros yo niños que patalean y se arrancan el pelo cuando les quitan un juguete nuevo. Porque, señores y señoras, eso solo lo pueden hacer los niños. Nosotros somos adultos, sea lo que sea lo que eso signifique y hay un término medio entre la convivencia pacífica “flower power” y la OPA hostil que nunca hemos llegado a dominar. Puede que tenga que ver con una tangible falta de educación en diplomacia pero, en mi humilde opinión, tiene más con esa pose chulesca tan ferrolana a la que ya se hizo referencia en esas líneas. Respiren y cuenten hasta diez. Y no cojan el fusil por esas pequeñas cosas

ESAS COSAS PEQUEÑAS