Tirar dinero a la basura

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L gestión de residuos es un grave problema que tenemos en España, aunque parece que no queremos darnos por enterados. Lo sucedido recientemente en Seseña con el incendio de millones de neumáticos sin reciclar sólo es el último aviso, pero no el único. Recientemente una sentencia del Tribunal de Justicia de Luxemburgo de la UE condenaba a España por el mal acondicionamiento de 30 vertederos de residuos municipales que no cumplían los requisitos de la directiva comunitaria de 1999. El gobierno dice que 25 ya están a punto de ser acondicionados correctamente. Pero resulta que todavía falta porque salga la sentencia de otros 60 más que están a la espera en el mismo tribunal. Faltan programas de gestión, faltan infraestructuras y sobre todo falta conciencia de la importancia que tiene este problema.
Los datos hablan de que muchos residuos municipales van al vertedero sin que se haga un tratamiento de los mismos. Según el Eurostat la cifra está en el 55% mientras que otros expertos la sitúan en el 60%. El depósito de los residuos se lleva a cabo muchas veces sin un tratamiento que serviría para reaprovechar parte de los mismos. El Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente dice que actualmente la recogida separada municipal de residuos estaría en torno al 19%. Sólo en Cataluña se recoge selectivamente de forma generalizada, aprovechando la fracción orgánica para reducir la necesidad de vertederos. Esto les ha permitido en el último año recuperar 40.000 toneladas de materia orgánica. Se podría producir compost, recuperar materiales u obtener biogás. Por no hablar de las posibilidades de generar toda una industria del reciclaje con los puestos de trabajo que eso traería. Estamos tirando nuestro dinero a la basura. Literalmente.
No es sólo que estemos desaprovechando el potencial de la recogida selectiva, es que además las soluciones que se han adoptado no son más que parches mal puestos. Nos estamos haciendo trampas con un problema que ninguna administración se atreve a coger por los cuernos por lo incómodo que resulta. Vertederos con prácticas fraudulentas o la mala gestión de los residuos ahora quizás no nos parezcan tan importantes, pero pueden suponer un problema de graves consecuencias. Estamos jugando con nuestra salud por ahorrarnos unos euros.

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