Reinsertar a las víctimas

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En estos días de ética de juzgado y conciencia carcelaria en los que hemos de enchironar a mitos y padres de la patria, cabe preguntarse qué sentido tiene, lejos de honrar a C. Arenal, esto de  la reinserción. De aquel “odia el delito y compadece al delincuente”, que denunciaba una sociedad desigual, qué queda, solo un falso humanismo. Deberíamos, comenzar a pronunciar alto y fuerte odia al delito, castiga al delincuente y atiende a la víctima. Criticar la reinserción es políticamente incorrecto, sin embargo, entiendo que tal incorreción es más humana y pertinente que la inhumana desatención de las víctimas. 
Hoy van a prisión delincuentes de guante blanco, educados en los mejores colegios y para ocupar los mejores puestos en la sociedad, y cuando delinquen los socorremos con el cuento de la reinserción y sus ventajas penitenciarias. Mientras, sus víctimas han de bregar con el dolor del crimen y la burla de tales beneficios.

Reinsertar a las víctimas