DEFORMIDADES

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Un poco de dolor y bastante vergüenza, eso fue lo que me produjeron las declaraciones atribuidas, puesto que las leí en un periódico, a determinados portavoces de una de las candidaturas que se presentan a las próximas elecciones europeas. Según el reportaje que recogía dichas declaraciones, estas afirmaban que  quienes se oponen al aborto están atentando contra la libertad de las mujeres, puesto que se les priva del derecho a no tener hijos deformes.
Al margen de que la idea de libertad que tienen estas personas es bastante discutible, pues se confunde con la mera posibilidad de evitar lo que nos molesta, incluso eludiendo la propia responsabilidad, una afirmación de este tipo resulta profundamente injusta e, incluso, ofensiva. Los que tenemos hijos no distinguimos entre deformes y no deformes, son simplemente eso nuestros hijos, nunca dejamos de quererlos y ese amor se acrecienta ante las dificultades. Todo lo contrario por supuesto de lo que representan la frialdad ideológica de los totalitarismos, que ya en su momento negaron la existencia a los deformes, propugnando e incluso efectuando su exterminio, en la medida que les fue posible.
Supongo que, incluso la candidatura al Parlamento europeo a que me refería al principio, rechazará a estas alturas políticas de este tipo, llamadas a mejorar la raza y a librar a la humanidad de locos e inútiles. Pero en el fondo su planteamiento, aunque preventivo, tiene bastantes similitudes con esa intolerancia totalitaria hacia los más débiles.
Siendo muchos los que afrontan cada día la educación de sus hijos, al margen de las deformaciones y deficiencias que estos puedan tener, con plena libertad y alegría, me parece una falta de respeto y de consideración que supuestos portavoces de los ideales políticos del pueblo, les considere sujetos pasivos de una desgracia que es mejor evitar, aunque sea a costa de eliminar el ser que una mujer lleva en sus entrañas.
Por declaraciones mucho menos desafortunadas, los supuestos adalides de la igualdad y el respeto a los demás, sea cual sea su raza, condición o valimiento, hubieran puesto el grito en el cielo, con ese tipo de escándalo farisaico al que por desgracia últimamente asistimos con tanta frecuencia. Por mi parte me limito a lamentar la falta de consideración y de sensibilidad de algunos, tan solo me gustaría que aclararan a que deformidades se refieren, para que quedara más claro a quienes consideran como seres inferiores sin derecho a la vida.Cuando se acusa a los demás de querer cuartar la libertad de las mujeres, por viejos prejuicios religiosos o ideológicos, conviene ser más explicito sobre lo que se considera un ser humano deforme.

 

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