APRETAR LA NARIZ

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Mientras Juncker, presidente de la Comisión Europea, afirma que “con la cifra de paro de España no podemos dar por acabada la crisis”, los pregoneros de brotes verdes y esperanzas de futuro, siguen contándonos lo mismo.
Y además, alrededor, lo mismo que la semana pasada, y no hay más que repasar el calendario para que noticias como esta “el cerebro de la red Púnica blanqueó casi cinco millones con facturas falsas”; “Cerezo también reclamó auxilio a la Policía para tapar el caso del ático de Gómez” o “Hacienda se niega a hacer el informe de las donaciones del PP que solicita el juez Ruz”, repite la misma constante: cabreo, asco, desesperación.
¿Acabada la crisis? En crisis, oiga don Jean-Claude, no encontrará usted a los señores de Bankia, los que antes de Bankia metieron la mano en la caja valenciana (algunos siguen chupando de esa teta, aunque le parezca raro) o los beneficiados por la política mariana con la compra de bancos malos que luego resultaron… para ellos, cojonudos.
Aquí la crisis, señor Junker, es para la tropa: parados sin subsidios, niños con problemas alimenticios, desahuciados por la voracidad de los financieros, trabajadores con sueldos que no alcanzan a fin de mes y otros tipos que no cuentan a la hora de hacer las cuentas de la macroeconomía…
Es cierto que la mayoría de esos beneficiados, por eso niegan la crisis, están todos en el mismo bando aunque ellos –los jefes del bando, observen que no digo banda– se hinchan a decir al personal que ya no están en su grupo. Que ya vuelan solos. Callan, por vergüenza ¿? que las tropelías las hicieron, precisamente, por jugar con la misma camisola que los que ahora les citan como “esa persona que usted cita” o, “ese señor ya no está con nosotros”, pero no pueden olvidar que las hemerotecas recuerdan, como un castigo divino, una y mil veces lo de “eres un ejemplo que me gustaría llevar a toda España” o lo de “estaré siempre a tu lado, detrás o delante, donde sea” o aquello tan poético de “aguanta, Luis, aguanta”.
Nosotros, señor Jean-Claude Juncker, tenemos que aguantar a ese personal apretándonos la nariz pues como decimos por aquí “cheira que fede”.
¿Y sabe que es lo peor de todo? Que además de taparnos la nariz quieren que digamos, cuando cae mierda, que chove.

APRETAR LA NARIZ