SOMOS FELICES

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Resulta imposible abstraerse de la euforia colectiva que rodea el ascenso del Deportivo a Primera. Es increíble como determinados espectáculos acaban por colarse en el entramado social, afectando a todos y cada uno de los ciudadanos.

Es difícil encontrar a algún coruñés que el domingo, o incluso ayer, no se emocionara ante la imagen de los jugadores anotando un gol o celebrando una victoria, o botando sobre el autobús descapotable... y es de suponer que lo mismo sucederá en Vigo este fin de semana, cuando los celestes también certifiquen su regreso a la élite del balompié nacional.

Ayer, hoy, mañana y tal vez pasado, los coruñeses fuimos, somos y seremos felices, y eso, en estos momentos, no hay dinero que lo pague

Alguien dijo que si Marx hubiera nacido en estos días tendría muy claro que el actual opio del pueblo es el fútbol y no la Iglesia. El nuevo santoral lo conforman Messi, Cristiano Ronaldo, Valerón o Iago Aspas. Sus milagros no son sanaciones, sino pases increíbles y su subida a los altares la determina el número de veces que aparecen en las portadas de la prensa del ramo.

Y todo esto es así porque se pueden contar con los dedos de una mano las manifestaciones capaces de generar un sentimiento idéntico en tanta gente y en el mismo momento.

Por ello, no es extraño que los políticos se afanen en intentar relacionar su gestión con los éxitos deportivos, del mismo modo que cuando pintan bastos opten por escabullirse y esperar momentos más propicios para salir en la foto. Cuando el dinero corría a espuertas en este país, subvencionaban los caprichos de las aficiones y los delirios de los presidentes. Y ahora que las cosas van mal y que la prima de riesgo nos come el sueño, Hacienda mira para otro lado y olvida las deudas millonarias, mientras los equipos siguen gastando lo que no tienen, y quien lo critique es acusado, rápidamente, de falta de lealtad o de no amar los colores.

A lo mejor incluso es bueno que ayer hubiera muy poquitos coruñeses que se entararán de que el riesgo país cerró por encima de los quinientos puntos, lo que supone, en opinión de muchos expertos, que el país está a punto de ser intervenido. Hasta es posible que algún vecino del edificio Conde de Fenosa ignore que existe un nuevo plazo para regularizar el inmueble o que Inditex es ya la empresa de más valor del Ibex.

Y no se trata tanto de atontar a la población como de ofrecerle una alternativa feliz a tanta depresión que nos rodea todos los días. Ayer, hoy, mañana y tal vez pasado, los coruñeses fuimos, somos y seremos felices, y eso, en estos momentos, no hay dinero que lo pague.

SOMOS FELICES