Ada Colau confirma su ignorancia

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ADA Colau, el último capricho de la burguesía catalana, es un ser poliédrico con tantas caras que es imposible descubrirlas todas: activista antidesahucios, alcaldesa, mecenas de okupas, separatista, paracaidista electoral, emisora de moneda, rebautizadora de calles, impulsora del Ejército de Catalunya, sectaria con las víctimas del terrorismo, promotora inmobiliaria de mezquitas, chanchullera con los alquileres, enemiga de los cruceros, perdedora de cuestiones de confianza, ferviente defensora del postureo, enemiga acérrima de la selección española de fútbol, chivata de las operaciones de la Guardia Urbana contra los manteros, martillo de las floristerías, practicante de la transmigración... y ahora también ignorante purificadora del nomenclátor barcelonés. Ha decidido rebautizar la avenida del Príncipe de Asturias como avenida de Riera de Cassoles, para así “desborbonizar” la ciudad. Gran acierto, pues el título fue creado en 1388 por los Trastámara. Daquela nin había Borbones. 

Ada Colau confirma su ignorancia