Pleitos tengas y los ganes

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La filosofía popular entiende como un riesgo la intervención de la justicia y de ahí la frase que inicia este comentario.  Se trata de un dicho conocido como  maldición gitana, pues muchas veces se pierde el tiempo y el dinero. 
Con este embrollo jurídico en época de pandemia –las diferentes y antagónicas resoluciones de los tribunales– desconciertan al personal que le pide a la dama de la espada que abra bien los ojos para evitar algunas situaciones de sobra conocidas. En un periódico de Oviedo, concretamente La Nueva España”, leemos que un juez anula los diecisiete nombres de calles que, haciendo caso a la Ley de la memoria histórica, suprimían las que figuraban desde la dictadura. Su señoría explicaba que “los ediles que firmaron dicho acuerdo carecían de pluralismo y objetividad” y allí se preguntan si los nombres que ahora salvo recurso,  deben reponer, fueron elegidos con pluralismo y objetividad tras una dictadura.
En el otro lado de la balanza, nunca mejor dicho, figura el recurso de la familia de Franco, donde se critica a la  jueza  pues “la sentencia se recreó en razones históricas y políticas o puramente morales”. Es curioso escuchar como defensa la moralidad o la historia. Y también sorprende el argumento de que “para quitar o dar razones valga un escenario que habla muy mal del dictador (sic)
De a “judilización” de la política –y de la política metiendo mano para influir en las decisiones judiciales– se habla mucho en estos tiempos y las opiniones difieren según donde se ubica el que las hace. A todo esto añadan ustedes la lentitud de los procedimientos judiciales y ya puestos el incumplimiento de los plazos para designar a la cúpula del poder judicial, llevan dos años por decisión del PP,  la necesidad de mejorar los recursos técnicos y el número de los juzgados,  tendrán “el cuadro” o el paisaje que se le ofrece a la ciudadanía. Ya sabemos ¿? que las sentencia hay que acatarlas pero cada vez son más las que se critican y, como ejemplo máximo, de moda estos días, las críticas en Estados Unidos por la decisión de Trump ejerciendo de forma grosera el privilegio de inclinar a su “lado” o “banda” a una de las principales figuras del más alto tribunal yanqui.
 Tal vez cuando eso que cuando pase esto que hoy llaman “la nueva normalidad” los políticos encaren una serie de asuntos de  la vieja normalidad que tanto necesita el  país.  

Pleitos tengas y los ganes