La Constitución unas veces sí y otras no

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TIENE gracia que los diputados vascos se nieguen a acatar la Constitución a la hora de tomar posesión de sus escaños y que, sin embargo, sí se aferren como a un clavo ardiente a todas las múltiples prebendas que la Carta Magna les concede por su condición de parlamentarios. Seguro que se lo pensarían mejor si su no acatamiento significara, por ejemplo, que dejaran de cobrar.

La Constitución unas veces sí y otras no