Astérix

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La próxima semana sale a la venta un nuevo libro que recoge la última aventura de Astérix.  Se llamará Astérix y los Pictos –para los que estudiaron bajo la LODE–, Astérix en Escocia. Llama la atención que en pleno proceso soberanista escocés, la editorial haya optado por este país, pues como ya saben, se había publicado muchos años atrás Astérix en Bretaña. La lectura de este héroe galo de ficción me retrotrae a mis años de infancia. De niño leí todos sus libros, de joven bebedor los releí (posiblemente fue lo único que leí en “aquela curta noite de pedra”) y ahora se los leo a mis hijos. De los diferentes personajes siempre me llamó la atención Edaddepiedrix, aquel viejo encorvado con bastón de madera que estaba casado con la cachonda del pueblo, la exuberante Taillefine. De niño no entendía esa relación, ahora sí, basta encender la televisión  al mediodía y ver unos minutos de “Corazón Corazón”. Otros dos que me hacían mucha gracia eran el pescadero Ordenalfabetix y el herrero Eseautomátix. Andaban todo el día peleándose y menospreciándose entre sí. Con la perspectiva que dan los años, les puedo asegurar que el primero militaba en el BNG y el segundo en Anova. Y fíjese, estimado lector, que mucho tiempo después siguen arreándose como el primer día, y todo porque al segundo no le gusta el “pescado de toda la vida” del primero. De los cuatro campamentos romanos que cercaban la aldea gala mi preferido era Petibomun. No me digan por qué, pero siempre ha sido así. Y hablando de romanos les voy a contar una curiosidad histórica. El año en que se publicó Astérix en Hispania, 1969, los autores Gosciny y Uderzo idearon una sutil manera de criticar al régimen franquista sin que este se diera cuenta. El truco consistió en colorear de azul las camisetas interiores de los soldados romanos, a imagen y semejanza de los camisas azules de la falange española. De esta forma, equiparaban el poder imperial militar romano con el régimen autoritario del General Franco. De hecho, se trata del único libro de toda la saga en la que los legionarios visten camisa azul. Bien, espero que el próximo libro no sea Astérix en Catalunya, pues ya me veo al mismísimo Julio César, absolutamente desquiciado, hablando de sextercios. Y la pócima mágica, por supuesto, pasará a ser un invento catalán.

 

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