Manifiestamente mejorables

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Esperé a que finalizasen las fiestas de verano para tratar de obtener conclusiones de las mismas a tenor de los diferentes puntos de manifestados. Para unos fueron un desastre, para otros –especialmente, el gobierno municipal–, un éxito. Ni lo uno ni lo otro.
Indudablemente ha habido aciertos en el desarrollo del programa, pero también ha habido notas menos positivas que citaremos para evitarlas en el futuro. El  parque de atracciones, buena idea con una desastrosa elección de su ubicación; no puede estar tan alejado de una zona equidistante en el casco urbano, ni seguir con esos precios tan elevados; la supercongestión de la plaza de Amboage, donde no quedó casi sitio para las personas; la falta de lugar adecuado para actos al aire libre; la imprevisión en algunos festejos; la ausencia otro año más de la noria, etc. Como resumen: con el escaso presupuesto disponible, las fiestas 2013 fueron aceptables, pero manifiestamente mejorables.

 

Manifiestamente mejorables