Notre Dame

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Los gabachos, que son muy suyos, no se andan con coñas cuando se ponen de acuerdo. Lo mismo te montan una toma de la Bastille, una guillotine, una èglise de altos vuelos, la conquista de Espagne, o un mayo du soixante huit, por un quítame allá esas pajas. Tras el siniestro y pavoroso incendio de la iglesia parroquial de Notre Dame, también se han puesto manos a la obra para reconstruirla. En efecto, las fuerzas nobles francesas con pasta, están donando euros a espuertas con ese fin. Dos familias de clase media ya han atizado trescientos millones de euros para ello, y diversas corporaciones financieras e industriales también están por la labor. Deberíamos aprender de los franchutes, porque aquí nadie ha puesto un puto euro para derruir hasta los cimientos la Cruz del Valle de los Caídos; símbolo fascista donde los haya, y por cualquier medio (antiguo o moderno, cuidadoso o drástico), de demolición. Pero ¿qué se puede esperar de un país como este, donde hay un 41% de indecisos a la hora de votar?

Notre Dame