LA MENTIRA

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Dentro de unos días comenzará un nuevo y apasionante campeonato de Liga en el futbol español; eso es lo que dice la prensa especializada. ¿Apasionante? Permítanme que discrepe con semejante adjetivación. Los mejores jugadores españoles, a excepción de Villa, se han marchado a campeonatos extranjeros. Dicho de otro modo, aquellos que no pudieron ser fichados por los dos grandes devoradores del futbol patrio, han decidido ganarse el sueldo en otros campeonatos que pagan mejor y cuyos campeonatos son más atractivos que el nuestro. Las causas son varias y vienen de lejos. El injusto y desproporcionado reparto de los ingresos televisivos y de la quiniela, han creado dos clases sociales muy alejadas entre sí. La ausencia de una normativa que proteja al futbol de base frente a los abusos del Real Barcelona, unido a la posibilidad de cesión de jugadores en el que se permiten cláusulas por las cuales el jugador cedido no puede enfrentarse contra el club cedente, está prostituyendo la igualdad en la competencia. Y creo que me quedo corto utilizando tan noble verbo. El ultra capitalismo llevado al deporte está destrozando una competición cuasi centenaria. Es el sistema el que obliga a un padre a llevarse a su hijo menor de edad a otro club que ya le paga más de lo que un alto profesional de la administración pública pudiera ganar a lo largo de su vida.
El lector que me lee cada semana conoce a estas alturas cuales son mis simpatías ideológicas. Luego sabrá que no soy sospechoso de ser un peligroso izquierdista. Al contrario, y sin ánimo de levantarle a Ud. una sonrisa, me confieso católico, español, heterosexual y del Atleti, por si hubiera alguna duda. Pero llegados a este punto de la exposición, creo que la LFP debería implementar unas normas intervencionistas que limiten el gasto desmedido de algunos clubes, que igualen los ingresos televisivos y de las quinielas, que prohíban la competición a aquellas sociedades anónimas deportivas que no están al día con la Hacienda Pública y con los salarios que prometen, a regular un nuevo concepto de los procesos concursales ligados al futbol diferente al del resto de empresas productivas. Mientras tanto, muy señores míos, creo que este año me haré socio del Racing de Ferrol; por lo menos veré una competición igualada.

 

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