Pactos en la niebla

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Estos días Pedro Sánchez se relaciona con el mundo exterior a través de sus llamamientos a la unidad. E Iglesias Turrión lo hace con su insistencia en recordarnos que es el coordinador de las políticas sociales del Gobierno. Ambos presumen de lo que carecen. Si no, no tendrían necesidad de recordarlo. Ergo, el presidente sabe que el pacto de la reconstrucción no tiene futuro y el vicepresidente sabe que sus tesis sobre el ingreso mínimo vital han decaído frente a las del ministro Escrivá.

Son los dos asuntos de fondo en la guerra contra el coronavirus: pacto de Estado y escudo social. Los dos aparecen y desaparecen en las brumas de un Gobierno de medias verdades y palabras rotas. El primero arrastra la enemiga del PP, que no se cree la apuesta unitaria de Moncloa. El segundo queda diferido al clásico “estamos trabajando en ello”, una vez decidido que la solución sea estructural (ingreso mínimo que “viene para quedarse”, según Escrivá) y no ocasional (ingreso “puente” con carácter de urgencia, según Iglesias).

Los dos asuntos están fuertemente interrelacionados en la gestión del Gobierno frente a una crisis sanitaria que anuncia depresión después de la reclusión. Un España económicamente arruinada, según previsiones del FMI, que nos anuncia caída del 8% en el PIB y paro de casi el 21%. Además, una España socialmente explosiva y, por tanto, políticamente insegura.

El factor Iglesias es clave a la hora de descifrar a Sánchez. Sabe el presidente que la centralidad es imprescindible en un pacto de mayor cuantía como el ofrecido a los agentes políticos y sociales en nombre del bien común. Pero su persistencia en mantener viva la coalición y la del socio (Podemos) en sus prejuicios ideológicos (“democracia es expropiar”, según Iglesias) lo harán imposible, por incompatibilidad manifiesta con PP y CEOE, que son actores imprescindibles en un pacto nacional para la reconstrucción del país cuando está superada la crisis sanitaria.

Con más motivo si se pone en evidencia el disimulado intento de Moncloa por colar el apoyo a los PGE de 2021 en los tanteos para alcanzar dicho pacto. A partir de la semana que viene, a pesar de haber sido planteado por Sánchez con el apremio de los asuntos urgentes. Y es evidente que nada es tan urgente como la remada común contra el coronavirus. Pero Casado no ha querido acudir a la llamada prevista para este jueves porque la cita había sido decidida sin consulta previa al PP.

En cuanto a la renta mínima vital, insisto en que también es un producto entre la niebla de una gestión manifiestamente mejorable de la crisis. Una vez que la pelota ha caído a los pies de Escrivá, y no a los de Iglesias, crece la posibilidad de que pueda concertarse con la patronal CEOE. No olvidemos que, amén de no dejar a nadie en las cunetas fomentaría el consumo, pues supone inyectar poder de compra entre los ciudadanos más vulnerables.

Pactos en la niebla