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Homogeneizar la sinrazón

Los españoles tienen interiorizada la crisis. Solo así se pueden comprender los años de recortes sociales que tanto el PSOE como el PP han ido aplicando sin que por ello haya estallado una revolución por lo menos tan virulenta como la que sacude Burgos por un quítame allá un bulevar.
Se han endurecido las condiciones laborales, ha empeorado las condiciones en las que se imparte la educación, se han enterrado iniciativas como la Ley de Dependencia y en Sanidad, al cierre de hospitales, le ha seguido el pago por los medicamentos o la ampliación hasta el infinito de las listas de espera.
Hasta se pretende cercenar el derecho de manifestación o en temas en los que existía un consenso más o menos tácito, como el aborto, se vuelve a tiempos pasados que, ya se sabe, siempre son peores.
Y, mientras tanto, los españoles callan y aguantan como si todo lo que están padeciendo no fuera más que el pago natural por la situación de quebranto económico brutal en el que estamos inmersos, asumiendo además que arrimar el hombro es soportar estoicamente hasta que los brotes verdes que tanto nos anuncian se conviertan en un frondoso bosque.
Sin embargo, y pese a que la población asuma la asunción, los políticos tendrían que ser un poco más cuidadosos a la hora de justificar algunas de las medidas que adoptan. De entrada saben que parten con una resistencia más o menos tibia por el hecho de que se acepte la situación. Lo que ya no resulta de recibo es que si la sociedad no se tira al monte haya quien pretende tomarnos a por imbéciles.
La última en sumarse a la lista de políticos que, como los peces, mueren por la boca, es la conselleira de Sanidade. A Rocío Mosquera, aprovechando que inauguraba una sala en el hospital de Lugo, no se le ocurrió nada mejor que asegurar que el copago sanitario no se aplica por una cuestión económica, sino por homogeneizar las prestaciones que reciben los ciudadanos, independientemente de la comunidad en la que residen.
Una justificación difícil de asumir, pero que se podría entender si no fuera por que ayer también, la presidenta castellano-manchega y secretaria general del PP huniese decidido que la homogeneización de las comunidades no va con ella y que sus conciudadanos se librarán del repago que a los gallegos se les impone.
Es de suponer que antes de que pase mucho tiempo, Rocío Mosquera, en aras a esa igualdad entre todos los españoles, anuncie que Galicia se suma a Castilla-La Mancha y que aquí  tampoco se aplicará una medida impopular y que, al fin y al cabo, como ella misma confesó, no sirve para recaudar ni hay detrás de ella una razón económica, por lo que, tal vez, solo se implante para tocar las narices a aquellos que tengan la desgracia de tener que ser ingresados en un hospital.

Homogeneizar la sinrazón

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