Las mascarillas y las elecciones no combinan

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la jornada electoral del 12 de julio se presenta como un claro ejemplo de excepción a la norma. Hagamos lo que hagamos, con las votaciones presenciales, podríamos incurrir en una falta. Tenemos que acudir al colegio electoral con mascarilla, pero el presidente de la mesa nos tiene que identificar antes de permitirnos meter el sobre en la urna. Aquí está el dilema: nos arriesgamos al fraude al no comprobar que la cara que acompaña a los ojos que se ven por encima de la tela es la que tiene que ser o nos quitamos los tapabocas, en contra la de norma de seguridad sanitaria. Puestos a elegir entre las consecuencias de un peligro y otro, todo apunta a que acabaremos por descubrirnos para que los comicios sean legales. Eso sí, previa orden a la Policía de que no aproveche para hincharse a poner multas.

Las mascarillas y las elecciones no combinan