Picadura nacionalista

|

Hay enfermedades que no tienen vacuna, creo que una de ellas es el dengue, si te pilla solo te queda pasarlas canutas. Al parecerse trasmite por picadura de mosquito, en otros casos son las moscas las encargadas de propagar males e infecciones, como la famosa Mosca Tsé, Tsé que trasmite la enfermedad del sueño.  “¿A éste que mosca le ha picado?”, nos solemos preguntar cuando detectamos en alguien un comportamiento raro. Debe ser por esa experiencia que tenemos del peligro que encierran las picaduras de algunos dípteros.
Sin ser tan peligrosos, otros picotazos  no dejan de ser molestos y bastantes dolorosos ¿A quién no le han amenazado las peligrosas avispas? Incluso muchos hemos tenido que soportar sus agresiones, mientras nuestros seres queridos nos aconsejaban quietud y paciencia: “si tú no le haces nada ella no te pica”, ¡ya!, ¡ya!...
No hay que dejarse engañar, el peligro es evidente, peor aún que el de las avispas el de las abejas, eso sí que es una picadura, un verdadero mordisco diría yo. Por suerte mi experiencia en este sentido se reduce a una agresión puntual y aislada, porque si te ataca toda una colmena hay muchas posibilidades de que no salgas vivo. Conozco un caso en que habiendo sobrevivido de milagro a uno de estos ataques, la víctima quedo advertidade que una picadura más y la reacción ya sería mortal.
Pero no son los insectos los únicos encargados de amenazar nuestra integridad con sus picotazos, también están los reptiles, pero a estos los voy a dejar a un lado, porque no hay que mentar a la “bicha”. Queden serpientes y lagartos para quien los tengan como mascotas, yo prefiero seguir teniendo poco trato y experiencia al respecto. De la que no me he librado es de la picadura de la faneca, un pez que oculto en la arena durante la marea baja espera a que un pie descalzo se pose sobre ella para dejarle un recuerdo imborrable. 
Doy fe de que, después de una de estas experiencias, puedes estar cojo y dolorido varias horas. No exagero, ni ungüentos ni cremas alivian un dolor, que parece que nunca va a dejar de remitir. Luego también algún familiar o conocido, de entre los más queridos, suele decirnos eso de: “ya te dije que te pusieras fanequeras”.
Al fin y al cabo para eso están los amigos, para advertirte y aconsejarte ante los peligros que nos acechan. Bien es verdad que hay picaduras difíciles de remediar y cuyas consecuencias pueden ser imprevisibles, verdaderas mordeduras que, como las de las hormigas rojas, resultan especialmente nocivas y molestas. Me refiero a la picadura nacionalista que produce en quien la padece una especie de enajenación mental, al parecer irreversible y muy peligrosa.

Picadura nacionalista