Un vago redomado que sirve de fuente de inspiración

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TOSHACK era un vago redomado. Sin duda fue el entrenador más holgazán que pasó por Riazor, pero su aversión al trabajo no impide que la antología de los técnicos del Deportivo esté sembrada de sus perlas. Una de las más famosas es la que le valió para justificar una derrota vergonzosa: “Un mal día en la oficina”. El coruñés que gobierna Santiago, Martiño “2.0” Noriega, que tampoco es que sea un portento de laboriosidad, tendría que ir un poco más allá y referirse a sus últimas jornadas como “varios malos días en la oficina”, porque las que se le han venido encima... Primero, los peperos lo pusieron bajo sospecha denunciando que le había dado un feixe de contratos a empresas de familiares y amigos –como lo de los abajo firmantes de la Marea, nasía pa’ganá, pero en versión compostelana– y, después, la jueza sentenció que las estatuas del maestro Mateo que reclamaba para el Concello eran propiedad de los Franco. Y lo peor es que el auto asegura que los argumentos de la demanda interpuesta por el Ayuntamiento eran “poco rigurosos”. Anda que si el abogado era un amiguete nombrado a dedo...

Un vago redomado que sirve de fuente de inspiración