¡GRACIAS, ABUELOS!

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Ahí es nada: 300.000 hogares españoles mantenidos con una humilde pensión. Una de cada cinco familias con todos sus miembros en paro sobrevive gracias a los abuelos; tres veces más que cuando comenzó la crisis. Galicia es una de las comunidades donde más se da esta circunstancia. España es uno de los países menos eficientes para reducir la pobreza. Las prestaciones sociales permiten superar dicha pobreza a la mitad de las personas que las reciben. En cuanto a la exclusión social, el aumento ha sido mayor que en otros países por la fuerte destrucción de empleo, y la reducida capacidad para compensar las desigualdades.

Son 11,5 millones de personas las que están en riesgo de pobreza en España. Además, la desigualdad entre pobres y ricos sigue en aumento. El 37% de los hogares de mujeres con hijos que han perdido empleo se encuentra por debajo de umbral de la pobreza. El tema de la perspectiva en los próximos años dependerá mucho del contexto, pero nada apunta a que, a corto plazo, vaya a cambiar la situación, incluso podría empeorar. Estrategias como la de recurrir a aquellos que reciben pensiones se van a seguir desarrollando, aunque también cabe pensar que no hay mucho margen de maniobra, ya que no siempre hay alguien que pueda ayudar.

Desde 1984, que es cuando empezaron a emplearse medidas modernas, un 20% de la población en España siempre ha estado por debajo del umbral de la pobreza. Para que este tipo de desigualdad finalizara, habría que pensar en reformas estructurales en el modelo de producción y de redistribución de la renta. A medio plazo, se necesitarían mecanismos de redistribución y diferentes políticas de formación y empleo. Un objetivo razonable sería el del plazo de una década.

Por otra parte, cualquier reducción en las pensiones supondría un aumento de la pobreza. Estos son sectores muy sensibles. Independientemente de que se reduzcan o no las pensiones, debería existir un sistema de garantía de ingresos mínimos para los más desfavorecidos. Mientras, pidamos a Dios que no se mueran los abuelos.

¡GRACIAS, ABUELOS!