DISCRECIÓN

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Se aplica al que no divulga lo que interesa mantener reservado”. En general no son tiempos discretos; con la intromisión del móvil en nuestras vidas, nuestra intimidad se airea en cada calle, nuestros enfados, las relaciones sentimentales se vuelven públicas y hasta gritamos más; es toda una multitud la que comparte nuestro silencio. Pero uno espera que en nuestras instituciones nuestros problemas tengan un trato privado y discreto. Eso es imposible en nuestro Concello, donde se apilan montañas de papeles en medio de ordenadores; una buena mezcla del siglo XIX con el XX,  si no fuera que codo con codo compartimos nuestros problemas con la hacienda pública. No hay distancia posible una vez sentados para no enterarte de embargos y otras tristezas; la sensación de multitud y mercadillo es irrespirable. No se por qué crisis, recortes, significan también una pérdida de dignidad y de señorío de nuestras instituciones. Los problemas son privados aunque lo demás sea público. La discreción es un valor aunque no halla ley que la ampare.

 

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