Sobre coherencia

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Cuando empecé a escribir este artículo, quería hablar de algo más serio y preocupante, el naval, que esta semana tuvo de la explotación laboral, una de sus peores consecuencias, la muerte de un trabajador. Horas y horas de trabajo semanales, incumpliéndose la jornada por ley de 40 horas, a una que la duplica, convirtiendo a los trabajadores en robots humanos. Hay que trabajar, claro, pero con unas condiciones humanas y laborales, saludables, aquí no vale todo. Esto es un fiel reflejo de la herencia que nos están dejando, y no hablo de la de ZP, pero tenemos el día 26 un motivo para cambiar.
Leo la prensa, a primera hora con mi café y mi desayuno, todos los días cíclicamente, y ya me descuadra todo. Pienso, que buena gente hay en los partidos, esos que defiende la democracia interna, jajaja, y luego salen a dar lecciones, de no sé qué, en artículos de opinión hablando o lanzando dardos envenenados sobre compañeros. Sí, no estoy loqueando, tranquilidad, que sigo siendo la misma, y reconozco que yo también critiqué públicamente, pero no a personas, sino a resultados, y como es mi obligación lo hice tanto público como internamente cuando tuve que valorar un trabajo.
Reflexiono y pienso, porqué están escocidos, me pregunto. Para la gente que no sabe de qué va esto, les diré que sólo tiene un nombre, PODER. Ponen de ejemplo a los ciudadanos y nos venden que por “su bien”, bla bla bla…pero cargan. Aquí ya vale todo, estamos ya metidos en esos combates cuerpo a cuerpo, por subsistir  y no dejar de ser un referente, ganar a cualquier precio, aunque sin mirar más allá. Falta el primer día que no vea algún artículo en los medios de comunicación sacando mierda interna, que como din por aquí, habela haila, pero miren por el partido una vez en su vida y CÁLLENSE, que así mal vamos.
Ya digo que aquí nadie es santo, ni santa, pero creo que no se puede dar lecciones de moralidad quien está metido hasta arriba en las guerras, quien hace de las comidas un referente para el bien de su pueblo, que aquí por suerte o desgracia todos nos conocemos, y siempre sabemos lo que allí se habla. Dice siempre un amigo, en las comidas dos, cuando hay más, por desgracia nadie se calla, y usa esa información para que se vea de sus relaciones, como si a la gente nos importara. Oigan que ya no estamos en la edad feudal y aquí nadie es más que nadie por ser o haber sido alguien. Tengan humildad y coherencia, y sobre todo sean personas, que aquí no vamos sobrados y aprovechen sus columnas para hablar de programas y de nuestro candidato. Pedro
 

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