LA FAMILIA SE AMIGÓ

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Para quienes concebimos la política como un servicio y los cargos institucionales como un honor, ser alcalde representa la vocación de proximidad por excelencia. Toda una experiencia cuajada por las ilusiones y esperanzas más vitales y la responsabilidad y el trabajo más personal. Porque la misma cercanía que permite percibir el cariño y el respeto de la gente, también exige, con más razón, compartir su angustia, tristeza, rabia e indignación. Por eso quizá fue ayer el día más amargo de mi humilde vida política. El maldito lunes en el que la comisión de seguimiento del dique se reveló como otra farsa del PP para engañar a los trabajadores del naval con otra estafa electoral. Ya sin elecciones en el horizonte, el PP representó un último acto en el que la familia popular se amigó y, todos juntos ya, bajaron el telón con el que pretenden sepultar las esperanzas de toda una comarca. Lloro de indignación y rabia ante tanta desvergüenza.

El lunes vi cómo un alcalde entregaba las llaves de su ciudad y la rendía a sus superiores, gesto con el que también condenaba a toda una comarca que no lo votó, abandonando a su suerte a los miles de trabajadores del naval que tantas veces prometió defender. Vi cómo un director xeral de la Xunta medía sus palabras hasta el extremo para no exigir el dique flotante, infringiendo así sus compromisos electorales, sometiéndose totalmente a los dictados de Madrid. Vi cómo un presidente de Navantia, sin conciencia ni corazón, dormía en un sofá durante el encierro como un cerdo, con perdón para los cerdos si algún día se prueba que son incapaces de dormir a pierna suelta después de condenar a miles de familias. Vi cómo unos altos directivos de Navantia y SEPI, capaces de desesperarse ante la pérdida de unos simples vuelos hasta el punto de exigir una intervención policial, eran incapaces de entender la desesperación de quienes perdiendo su trabajo pierden absolutamente todo. Y, finalmente, vi como Feijóo tuvo la cara de vender el “desatascamiento” de unos contratos con Pemex cuyo “atascamiento” siempre negó. Este maldito “lunes al sol” la familia popular “tocó a arrebato” y se amigó. Por favor, hagamos nosotros lo mismo para hacerles frente!!!

Julio Iglesias es alcalde de Ares

LA FAMILIA SE AMIGÓ