EXCESOS Y ESCASECES

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Como era de esperar, el suceso del Madrid Arena trae mucha cola. A medida que avanza la investigación del suceso, se van aclarando las circunstancias que lo provocaron. Lo más chocante es que los menores de edad, que no “deberían ir a la fiesta” y además se “colaron” sin pagar, están denunciando en diferentes medios de comunicación la falta de seguridad en el interior del recinto y en el exterior.

Cuentan que no les pidieron el carnet para entrar, y ellos tan contentos… Que no hubo cacheos y que las bebidas alcohólicas y los estupefacientes tenían vía libre. Algunos –menores incluidos– confiesan que “calentaron motores” celebrando un “botellón” en un descampado próximo. Otros, que la pista era una olla a presión, donde nadie podía moverse –y aún así muchos bajaron de las gradas para “disfrutar” de los apretujones–. Parece confirmarse el “abarrote” sobre todo en la zona de la pista.

Las entradas que afirma haber vendido la organización no especificaban zonas .Eso se hubiera “arreglado” si hubiera entradas para pista, con el aforo necesario, y para gradas y, por supuesto, sin comunicación entre ambas zonas, ya que los túneles que enlazan gradas con pista fueron el “circuito de la muerte”. Nadie regulaba el tráfico de entrada y salida hacia la “pista de baile”. Prevención y control…

¿Y quién controla a una masa humana en estampida sea donde sea? Existen unas normas preventivas y, están para cumplirse sin trampas, así como hacer efectivas las prohibiciones, poniendo los asistentes –que esa es otra– mucho de su parte.

Prohibir la celebración de macrofiestas o conciertos multitudinarios en recintos municipales, tal y como anunció en “caliente”, sin meditar, la alcaldesa de Madrid no es “la solución”. Mejor hubiera sido que, en función de la investigación realizada, visto o no el cumplimiento de la normativa, dijera que exigiría el cumplimiento a rajatabla de las normas establecidas. Y si son pocas, ampliarlas, y sobre todo que se cumplan, para evitar los “excesos” de público y las “escaseces” de seguridad, y tener los conciertos en “paz”, como suele suceder.

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