¡Deportivo, SOS!

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a situación es insostenible. El Deportivo de La Coruña corre serio peligro incluso de supervivencia y por ello toda la ciudad debe ponerse detrás de nuestro club para recuperarlo y llevarlo a donde se merece. Es, quizá, uno de los pocos iconos que nos queda en nuestra querida Coruña, es un sentimiento que nos une por encima de todas las diferencias y es, por tanto, un bien a proteger. 
Cerca de finalizar la primera vuelta el equipo está colista en segunda división y algunos lo dan por descendido y otros lo sitúan en riesgo de desaparición. Por eso tenemos que reaccionar ya, sin perder un solo minuto más uniendo fuerzas y asumiendo renuncias. Unos al poder y otros a la oposición, renuncias en beneficio del Deportivo. Les presupongo a todos buena fe y deportivismo y por ello doy también por supuesto que todos están dispuestos a asumir las renuncias necesarias. De nada valdrán las lamentaciones tardías, ni tan siquiera los golpes de pecho reconociendo culpas, los coruñeses no queremos culpables si no soluciones. 
Es cierto que en unos días habrá una asamblea en la que pueden cambiar cosas, o no, pero lo cierto es que cualquier esfuerzo para realizar dos o tres fichajes para reforzar el equipo será cuestión de días porque entre la asamblea y el final del plazo de fichajes en diciembre habrá poco margen de maniobra. 
La ciudad ha tenido históricamente al Deportivo como su embajador en el mundo y la ciudad perdería mucha presencia en caso de que el Deportivo finalmente naufrague, la imagen de la ciudad que ha proyectado nuestro equipo es impagable, incluso la moral y la autoestima ciudadana iba de la mano de los éxitos de nuestro club. Sociedad Anónima o no, el sentimiento de pertenencia del club corresponde4 por igual a todos los coruñeses y si el Deportivo pierde, perdemos todos de alguna manera. También para la economía de la ciudad es importante, la hostelería, el comercio y tantos recursos que hemos disfrutado durante años en la ciudad corren ahora peligro. Por eso creo que la alcaldía debe también participar en la solución de esta cuestión y convocar una mesa del deportivismo incluso para recabar ayudas entre los coruñeses que, pudiendo, quieran echar una mano en este momento grave e histórico de nuestro Deportivo. 
La solución, si la tiene y yo quiero creer que sí, no vendrá de la mano de ningún iluminado a nivel particular, ojalá, será fruto de una respuesta colectiva de los coruñeses que ya hemos demostrado, muchas veces, que ante situaciones de emergencia sabemos aunar esfuerzos para enfrentarnos juntos a las desdichas que acechan a nuestra ciudad y, cuando así es, también hemos demostrado que sabemos hacerlo con éxito. Para ello se ha de crear el clima necesario para abrir puertas, hacer de la situación un proyecto unido de ciudad en torno a nuestro equipo. 
Estoy convencido de que la fuerza de La Coruña, desde la unidad, es imparable y créanme que, si no reaccionamos, muy pronto lo lamentaremos, entonces llegarán las lágrimas y las justificaciones inútiles, ya será tarde. No nos sobra el tiempo, pero no es demasiado tarde, aún quedan unos partidos de la primera vuelta y toda la segunda vuelta de la temporada, podemos y debemos hacer este esfuerzo y, aquel que lo impida de cualquier manera, será responsable del descenso o, lo que es peor, de la desaparición de Real Club Deportivo de La Coruña, un dudoso mérito que la ciudad jamás olvidará. Es tiempo de renuncias, de deportivismo y de coruñesismo.

¡Deportivo, SOS!