Dinamitar los puentes

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Algunos de ustedes podrían pensar que es la derecha más reaccionaria la que alienta los boicots. Podría ser, pero generalmente tienen más encaje y saber estar que los que añoran los tiempos de las purgas y presumen de defender unas libertades que niegan al resto, es decir, a los que no comulgan con el pensamiento único, verdadero y puro. 
A estos mismos se les llena la boca de odio hablando de la corrupción de los demás, algo que toda la sociedad debe perseguir y condenar, pero que al mismo tiempo se empeñan en mantener estatus de representatividad buscando recovecos legales para tratar de burlar sentencias judiciales.
El tiempo es inexorable y la sociedad, que no deja de avanzar, pondrá a cada uno en su sitio. Dinamitar los puentes solo conduce a la división y la fractura lleva a la debilidad y la fragilidad camina hacia la resistencia estoica que, a su vez, abraza la radicalidad y cuando se llega al punto de conmigo o contra mí ya solo queda el veto, la censura y el combate contra quien defiende la libertad, la pluralidad, la democracia y el derecho a la información. 

Dinamitar los puentes