¿Y hoy dónde tocará?

|

Inmersos en pleno tiempo estival, nadie recuerda que en pleno mes d abril tengamos estas temperaturas tan veraniegas, la comarca de Ferrolterra está viviendo su peor pesadilla. 
Miles de incendios están azotando estos parajes, con el único fin de destruir nuestros montes. 
Resulta espeluznante que alguien sea capaz de hacerlo, y ya no es uno sino varios focos los que han tenido en vilo a muchos vecinos.
Y cito vecinos, sí, muchas familias se han visto obligadas a desalojar sus casas de toda la vida al escuchar “cojan las cuatro cosas más de valor y desalojen ya, esto no sabemos cómo lo vamos a parar” frase muy dura que en boca de uno de los miles de bomberos y efectivos  encargados de velar por nuestra seguridad, se están viendo desbordados y en pleno mes de abril.
Me tocó vivirlo de cerca este fin de semana, y ni al peor enemigo oigan. Se podrá achacar a muchos motivos, si bien el cambio de ley de monte (Ley 43/2003), modificada el día 21 de julio de 2015 era reformada por el Gobierno de Mariano Rajoy y en contra de la oposición, los sindicatos y ecologistas que pusieron el grito en el cielo ante algunos puntos que consideraron más que dañinos para el medio ambiente. 
En  octubre de ese mismo año, dicha Ley entró en vigor y desde ese momento se dio luz verde a la enmienda por la que se permite construir en un terreno forestal incendiado sin que hayan pasado 30 años (como regía la Ley anterior) cuando concurran razones imperiosas de interés público de primer orden.
Pero las razones creo que van más allá de la propia ley, y es destruir y causar pánico dentro de la población, uno o varios psicópatas tienen en jaque a esta comarca, vale que tenemos falta de agua que por estos lares ya es difícil, pero creo que hay que poner más medios, y en esto culpo a los concellos también. 
Los culpabilizo porque no pueden dejar que eucaliptos crezcan a sus anchas a cinco metros de las casas, que los montes estén sin limpiar llenándose de maleza, que no se metan porque no dejan de verlos como meros votos que  dieron una  alcaldía. 
Las normas las tenemos que acatar todos, y ellos son los primeros que tienen que dar ejemplo, pasa como con la plantación de la patata, que en muchos concellos está prohibida, pero resulta curioso dar un paseo y ver unas hermosas matas, a lo que te da que pensar, “¿e a este non se lle dí nada porque é veciño? Novos tempos, diría alguno.

¿Y hoy dónde tocará?