COMO UNA OLA

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Como una ola tu amor llegó a mi vida


Recuerdo que una vez, hace algunos años, un neurólogo me preguntó: ¿Qué sientes cuando te pasa esto? Y yo le respondí: Es como si me fuese a caer encima un tsunami. El médico, como no sabía qué podía querer decir con eso, se mantuvo en silencio hasta que le expliqué: Es como si te fuese a aplastar una ola gigante. El otro día tú y yo hablamos un ratito de tsunamis y olas gigantes, pero no te conté lo mucho que admiraba la obra de Hiroshige ni nada. Apenas hablé, porque no pude, como cuando era pequeño y la ola me aplastaba. Llovía mucho y parecía que no iba a parar nunca, y decidí salir de casa sin paraguas para que la lluvia me mojase. Al fin y al cabo llevaba días empapado, calado hasta los huesos, con una sensación de frío interno difícil de camuflar. Caminé y caminé, hasta que al final entré en El Cafelito a tomar una y a empezar a escribir esto. Junto a mí se sentó una niña de bonitos ojos verdes y mirada entristecida. De repente se iluminó mi móvil, después de recibir una notificación, y yo lo desbloqueé para ver de qué se trataba. La niña, al ver el fondo de pantalla del aparato con el verde corazón me preguntó: ¿Estás enamorado?  Yo la miré con dulzura y le respondí: Sí, al parecer sí que lo estoy. Pues qué bien, me dijo, pero también se sufre mucho, ¿no crees? Sí, es cierto, se sufre mucho, le respondí. Sobre todo cuando no te corresponden, añadió. Entonces miré fijamente a sus dos bonitos ojos verdes sin poder añadir ni una palabra más a nuestra improvisada conversación. Después se levantó del taburete en el que estaba sentada, me agarró de un brazo y me dijo: Por favor, no te muevas de aquí, no tardo nada, vuelvo ahora mismo. Cuando regresó del baño pidió una canción de Rocío Jurado y Gloria se la puso, y las dos la cantaron como pudieron. Fuera llovía y llovía y no dejaba de llover. Después, la niña, quiso saber cuántos años tenía y ni siquiera pude preguntarle: ¿Por qué? Primero me dijo 42, y le respondí menos, luego me dijo 27, y le dije más, y al final me dijo 35 y yo le respondí 36. Pensé que eras mayor, me comentó, pero en realidad yo sé que ella quería haberme dicho justo lo contrario a lo que me dijo. A veces pasa, pensé, a veces uno dice cosas que no piensa ni siente, pero eso no se lo dije.
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COMO UNA OLA