El alcalde 2.0 se supera en amor por las fochancas

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AQUELLO de que Martiño “2.0” Noriega había conseguido recrear en Santiago el paisaje lunar sembrando la ciudad entera de fochancas ya pasó a la historia. Los trivagos, por muy vagos que sean y por mucho tiempo que les lleve, también tienen derecho a acabar algún trabajo. Ahora ya hay calles que de lo que carecen es de asfalto. Por ejemplo, la rúa Penamaría cuenta con tal número de agujeros que es imposible esquivarlos al circular por ella. Pero no es la única, ni mucho menos. La calle Raxoeira, en la zona de O Milladoiro, está más o menos igual. Hace un par de semanas se pintó la señalización horizontal –hacerlo fue toda una hazaña– y ahora acaba de ser levantada para hacer obras, impidiendo el acceso a los garajes de las casas, por los que casualmente pagan los vecinos. ¡Bien por la Marea del Sar!

El alcalde 2.0 se supera en amor por las fochancas